ASTENIA PRIMAVERAL

Vivir a pecho descubierto, como si sólo tuvieras una vida.

El escepticismo que a fuerza de consumarse sin límite se transforma en pura fe. Creencia ciega e irracional: así debe ser. Esperanza sin motivo. Esperanza segura.

Fruta en sazón después de tantos desperfectos: la vida. Sólo una.

Tierra nunca hollada, luz nueva cada día filtrándose entre urdimbres naturales. Naturaleza. La Naturaleza. Su perfección invisible a los humanos ojos, su silencio. Grandeza de alma brotando por doquier sin que nadie lo advierta. La primavera. La verdad primera. Ser. Sólo ser. Pero ser de la luz, no de las tinieblas.

CRUMB

R. Crumb

TODO ES CROQUETABLE II

Como os iba diciendo en Todo es croquetable I mientras cocino pienso mucho y bueno, me gusta extrapolar, comparar, analizar, observar…

Así que, vamos a ver los dos polos extremos del mundo de la croqueta y luego podemos pensar minutos, semanas, años o no pensar nada que es super mainstream. Ten en cuenta una cosa, entre estos dos extremos hay infinitos mundos.

CROQUETAS CONGELADAS

Tengo mucha prisa pero ni sé hacer croquetas ni jamás me he preocupado de aprender ni tendré en la vida el rato necesario para hacerlas. Pero es claro, quiero croquetas. Me voy al super corriendo que tengo dos mil cosas más importantes que hacer que comer bien y, me compro un paquetito de croquetas congeladas listas para freír. Corro a casa, pongo aceite a calentar a lo bestia porque tengo prisa y mucha hambre. Hago cosas todo el rato de aquí para allá y, cuando miro el aceite está humeando y me asusto y echo todas las croquetas a lo ¡banzai! Saltan, me quemo, me cago en la… ¡Uf! ¡qué negras se me están poniendo! Las saco como puedo, no se me ha ocurrido poner papel para escurrirlas, se me aplastan y quedan llenas de aceite. No puedo esperar más, me las como a lo kamikaze, me vuelvo a quemar, algunas se han quedado congeladas por dentro, jó pues no están muy buenas pero qué ganas tenía, como las de mi madre ningunas, podía aprender… Alka Seltzer a mansalva y a otra cosa mariposa.

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CROQUETAS CASERAS

Hacer unas croquetas caseras es un acto de amor hacia una misma y hacia los demás que se las van a comer. Si has leído en cocinalibreysefeliz.com la receta y has visto los ingredientes, comprobarás que es todo más sencillo y natural que lo que pone en ésa foto de arriba. Tu madre o tu abuela o un profe, te enseñaron a hacer croquetas, sabes que se tarda un día en hacerlas pero no te importa tomarte la molestia porque bueno, te gusta cocinar, te preocupa la alimentación, dispones del tiempo aunque se lo robes a otras cosas y, porque sabes que el tiempo de cocina es tiempo aprovechado. Las croquetas caseras, por supuesto, salen perfectas, aunque se te exploten, aunque la bechamel esté espesa, aunque te hayan quedado un poquito sosas porque, ya lo sabes para la próxima vez que las hagas, vas a mejorarlas y a hacerlas de más cosas que ahorra mismo se te están ya ocurriendo en epifanía croquetil.

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¿Y tú? ¿En cuál de estos dos mundos vives? He ahí la cuestión…

PREJUICIOS

Prejuicio: Acción y efecto de prejuzgar.

Prejuzgar: Juzgar de las cosas antes del tiempo oportuno, o sin tener cabal conocimiento de ellas.

¿Cuándo fue la última vez que tuviste tiempo? y, ¿lo gastaste en pensar las cosas o en hacer cosas sin pensar?

Acción y efecto, ojo, es muy grave. La acción de prejuzgar es vacía, carente de fundamento. El efecto del prejuicio es nefasto, intolerable, triste, sinsentido.

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¿Nos tomamos el tiempo oportuno para considerar  las cosas por nosotros mismos? Entonces ¿cómo vamos a tener cabal conocimiento de ellas? Sólo tenemos prejuicios, el programa defectuoso que nos aborrega cada día un poquito más. El mismo que nos conduce por caminos miles de veces trillados ya. Ser normal a toda costa. Aunque te cueste la vida, que es lo que suele costar el regirse por prejuicios. Y además, eso no es regirse; es dejarse llevar por la corriente del mundo globalizado, de la sociedad del conocimiento, de la vida moderna, postmoderna, wearable…

Y esa sensación permanente de vacío que nos atenaza el alma pero que nos deja seguir viviendo sin que jamás nos paremos a pensar en el significado de vivir.

No saber nada creyendo saberlo todo porque es lo normal, ¡hombre! Lo que hace todo el mundo. Vivir de acuerdo con las normas, las palabras, las acciones, los principios; si es que se pueden considerar tales aquéllos que nunca se han cuestionado; de los demás, jamás con los propios porque se carece de ellos.

Y ser adulto de una vez y volverse de la peor ralea conservadora de la nada que existe. Y el vacío cada vez más grande y cada vez peor. Así es la vida…