¡A las cosas mismas!

Vale, lo alucino, eso es lo primero: últimamente me he dado cuenta de que las palabras y las cosas se han desconectado, se habla con palabras vacías, en realidad lo que se dice no se sabe, y no hablemos ya de lo que se hace…

¿Qué es saber algo? Creo que es una pregunta que no nos hacemos pero es imprescindible, los humanos estamos hechos de conocimiento, vivimos gracias a él.

«Sin sensibilidad, no nos sería dado objeto alguno; y sin entendimiento, ninguno sería pensado. Pensamientos sin contenido son vacíos, intuiciones sin concepto son ciegas.»[1]

El conocimiento es algo orgánico cuando es conocimiento, es decir, forma parte de nuestra experiencia en la vida.
Husserl decía que la praxis precede siempre y en todas partes a la teoría.

Hablas del aborto pero ¿has abortado?, hablas de las drogas pero ¿te has drogado?, hablas de justicia pero ¿la practicas?, hablas de economía pero ¿la has estudiado a fondo y sabes de dónde viene?, hablas de política y dices que nuestra referencia viene de Grecia y Roma (y esto va por ti Ana Botella) pero, ¿qué resumen de resumen de la Wikipedia has consultado?, hablas de ética empresarial pero ¿estás asquerosamente forrado de pasta?, hablas de la belleza pero ¿no puedes verla en ti misma y sí en Miranda Kerr?, hablas de trabajo pero ¿estás todo el día tocándote los huevos? Vale, vale, para saber las cosas hay que no saberlas primero, eso también forma parte del saber…

Ya lo he dicho que alucino pero ¿no alucináis vosotros?, ¿sentís lo mismo que yo?, no sé, que la gente mueve los labios y no dice nada, como en una canción de Pink Floyd.

¿Hay experiencia debajo?, ¿hemos reflexionado acerca de lo experimentado?, ¿hemos pensado las cosas? (lleva un rato, todo hay que decirlo). Las cosas a las que me refiero son nuestras cosas, las que nos pasan en la vida, las que experimentamos, pues luego hay que pensarlas con uno mismo, este es el alimento principal de nuestro pensamiento. La vida.

Estoy harta de que esa gente a la que, lo siento, se les nota que no tienen ni puta idea de nada, estén hablando todo el día de una cosa y haciendo la contraria, dando leccioncitas vacías que no me convencerían ni en un millón de años, ¡qué culpa tengo yo de verles el plumero ¡


[1]
Immanuel Kant. Crítica de la razón pura. La lógica transcendental.  Ed. Tecnos. Madrid 2006. Pag. 150.

Anuncios

4 pensamientos en “¡A las cosas mismas!

  1. Pobres, son cabezas parlantes que comparten un mismo tronco, un campo minado lleno de actos reflejos. Y es verdad, se están quedando calvos!!!

  2. Reflexionando sobre lo experimentado, me parece mal que te metas con Ana, ella sabe muchas cosas, muchísimas, porque las ha oído de los labios de Jose María (ahora se le ven… Los labios, digo), mientras éste hace pilates máquinas para estar como un pincel. Y esto no lo sé ni lo he visto, ni nada de nada, vamos que esto sí que es hablar por hablar!

    • No me meto con Ana, ¿cómo podría? ni con José-chocolatineitor-ansar, ni con Gallardón-violenciaestructural-contralasmujeres, ni con Wert-zafioamásnopoder, etc., etc… Es pura admiración la que siento, pero admiración aquí significa perplejidad sin componente de veneración, (las palabras que profiero, significan lo que yo quiero). Jesús, ¿cómo se puede ser tan mierda y no morir en el intento? Ahora que a Anita le clarea el cartón cosa mala… Además ¿qué haces despierta a las 7.13?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s