Philosophia

Pienso luego existo gracias a Descartes.

Persigo ideas como Freud para ver adónde llevan.

Sigo como un dios a la naturaleza imitando a Cicerón.

Me atrevo a saber como Kant.

He consagrado mi vida a la verdad siguiendo a Schopenhauer.

Tiré la escalera que usaba Wittgenstein para subir al mundo de los conceptos.

Vuelvo a la pureza de la vida, si bien en una reflexión que se eleva sobre ella, igual que Husserl.

Sólo sé que no sé nada por Sócrates, el iluminado.

Me salto las barreras del saber emulando a Derrida.

Comprendo, cada día, la banalidad del mal que descubrió Hannah.

Contemplo, cada día, la idea platónica del bien.

¡Veo cosas que jamás creéis!

Soy una anormal que piensa: me hice la pregunta por el ser porque me lo rogó Heidegger.

Pero sobre todo: no me confundáis con otro, que pedía Nietzsche.

Sobre Hannah Arendt.

Ayer fui al cine con dos amigas, vimos la película sobre Hannah Arendt que nos gustó bastante. No quiero hacer crítica de cine, para eso ya reina Boyero (desde mi humilde punto de vista, tal es mi admiración).

Sólo quiero decir que la peli hace hincapié en la importancia del pensar. Adolf Eichmann no es un execrable asesino revestido de grandeza demoníaca, es un simple y gris burócrata que ha perdido la facultad que lo hace humano: Pensar.

El año pasado, hice un trabajo sobre Hannah Arendt, de su libro La condición humana.

En fin, lo pongo aquí por si a alguien le interesa saber algo más de ella y de su luminoso pensamiento.

La condición humana

Estáis equivocados…

A todos aquellos ( y son muchos), que me dicen y me aseguran sin argumentos sólidos, que una mala persona es feliz, que no es consciente de que hace el mal, o que sí lo es y no le importa lo más mínimo, y que está encantado de la vida, y que se muere tan tranquilo, etc, etc, os digo que estáis equivocados.

«Hoy en día pienso, efectivamente, que el mal es siempre sólo extremo, pero nunca radical; que no tiene profundidad, ni nada demoníaco. Puede devastar el mundo, justamente, porque es como un hongo, que prolifera en la superficie. Profundo y radical es siempre sólo el bien.»[1]

Profundo y radical es siempre sólo el bien, no nos confundamos, no sobrevaloremos el poder del mal, sea el que sea; no lo consideremos inteligente, ni siquiera astuto. No, una persona malvada no se muere tranquila, no, tampoco puede ser feliz, pero, ¿qué entiendes tú entonces por ser feliz alma de cántaro?