Philosophia

Pienso luego existo gracias a Descartes.

Persigo ideas como Freud para ver adónde llevan.

Sigo como un dios a la naturaleza imitando a Cicerón.

Me atrevo a saber como Kant.

He consagrado mi vida a la verdad siguiendo a Schopenhauer.

Tiré la escalera que usaba Wittgenstein para subir al mundo de los conceptos.

Vuelvo a la pureza de la vida, si bien en una reflexión que se eleva sobre ella, igual que Husserl.

Sólo sé que no sé nada por Sócrates, el iluminado.

Me salto las barreras del saber emulando a Derrida.

Comprendo, cada día, la banalidad del mal que descubrió Hannah.

Contemplo, cada día, la idea platónica del bien.

¡Veo cosas que jamás creéis!

Soy una anormal que piensa: me hice la pregunta por el ser porque me lo rogó Heidegger.

Pero sobre todo: no me confundáis con otro, que pedía Nietzsche.

Anuncios

¡A las cosas mismas!

Vale, lo alucino, eso es lo primero: últimamente me he dado cuenta de que las palabras y las cosas se han desconectado, se habla con palabras vacías, en realidad lo que se dice no se sabe, y no hablemos ya de lo que se hace…

¿Qué es saber algo? Creo que es una pregunta que no nos hacemos pero es imprescindible, los humanos estamos hechos de conocimiento, vivimos gracias a él.

«Sin sensibilidad, no nos sería dado objeto alguno; y sin entendimiento, ninguno sería pensado. Pensamientos sin contenido son vacíos, intuiciones sin concepto son ciegas.»[1]

El conocimiento es algo orgánico cuando es conocimiento, es decir, forma parte de nuestra experiencia en la vida.
Sigue leyendo

Independizarse de las circunstancias

«¡Ay! Qué difícil es para un hombre mejorar cuando sólo tiene malas influencias… ¿Llegará algún día en que ya no dependa de las circunstancias? A mi entender, la perfección consiste en eso.[…]

Mi principal error… es que he confundido el perfeccionamiento con la perfección. Hay que empezar por conocerse bien a uno mismo, conocer sus defectos e intentar corregirlos, en lugar de proponerse como meta la perfección, que no sólo es imposible de alcanzar en un punto tan bajo como en el que estoy, sino que … te priva de toda esperanza de poder alcanzarla.»[1]

¡Qué circunstancias tan desesperantes! Las cosas están mal, en realidad llevan mucho tiempo mal pero ahora… están empeorando: Sigue leyendo