Philosophia

Pienso luego existo gracias a Descartes.

Persigo ideas como Freud para ver adónde llevan.

Sigo como un dios a la naturaleza imitando a Cicerón.

Me atrevo a saber como Kant.

He consagrado mi vida a la verdad siguiendo a Schopenhauer.

Tiré la escalera que usaba Wittgenstein para subir al mundo de los conceptos.

Vuelvo a la pureza de la vida, si bien en una reflexión que se eleva sobre ella, igual que Husserl.

Sólo sé que no sé nada por Sócrates, el iluminado.

Me salto las barreras del saber emulando a Derrida.

Comprendo, cada día, la banalidad del mal que descubrió Hannah.

Contemplo, cada día, la idea platónica del bien.

¡Veo cosas que jamás creéis!

Soy una anormal que piensa: me hice la pregunta por el ser porque me lo rogó Heidegger.

Pero sobre todo: no me confundáis con otro, que pedía Nietzsche.

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Equivalencia

Significa: igualdad en el valor, estimación, potencia o eficacia de dos o más cosas. Así que hoy tengo dos cosas, a mi juicio, equivalentes: Una canción de Los Suaves y un librito chungo de Martin Heidegger.

Escucha esta canción de pé a pá, varias veces si es necesario. Es monótona, reiterativa, muy triste, etc… Canción bofetada

¿Ya la tienes? Pues ahora viene Heidegger y Ser y tiempo, el capítulo 1º de la 1ª Sección Dasein y temporeidad. Tiene el bonito título de La posibilidad del estar-entero del Dasein y el estar vuelto hacia la muerte. El pobre de Martin, como comprobarás, habla muy raro. Lo del Dasein, para entendernos, es tu existencia, tu ser, tu vida, lo que a poco que te descuides se te escapa de las manos…

En la página 265 de tan magnífico libro, Heidegger está comparando la maduración de un fruto y la del Dasein o ser propio de cada uno y pone: << Con la madurez el fruto se consuma. ¿Pero es acaso la muerte a la que el Dasein llega una consumación en este sentido? Es cierto que con la muerte el Dasein ha “consumado su curso”. ¿Ha agotado también con ello, necesariamente, sus posibilidades específicas? ¿No le son más bien arrebatadas? También el Dasein “inacabado” termina.

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Independizarse de las circunstancias

«¡Ay! Qué difícil es para un hombre mejorar cuando sólo tiene malas influencias… ¿Llegará algún día en que ya no dependa de las circunstancias? A mi entender, la perfección consiste en eso.[…]

Mi principal error… es que he confundido el perfeccionamiento con la perfección. Hay que empezar por conocerse bien a uno mismo, conocer sus defectos e intentar corregirlos, en lugar de proponerse como meta la perfección, que no sólo es imposible de alcanzar en un punto tan bajo como en el que estoy, sino que … te priva de toda esperanza de poder alcanzarla.»[1]

¡Qué circunstancias tan desesperantes! Las cosas están mal, en realidad llevan mucho tiempo mal pero ahora… están empeorando: Sigue leyendo